Buscamos conocer lo que somos,
lo que es importante, lo que es auténtico,
lo que es eterno en nosotros.
Nada que ver con buscar al Buda
o buscar la Ilumininación.
Y esta existencia eterna,
que ya está en nosotros, es muy discreta,
porque no se guía por las emociones,
no le importa nada, está tranquila.
Hay que descubrir dentro de uno mismo
la voz del amor, que es dulce, cariñosa,
que murmura.
Este amor puede estar en la respiración,
en todo el cuerpo.
Y es una indicación muy importante
de la verdad.
Es una voz muy silenciosa,
que te puede guiar,
pero para escucharla hay que callar,
hay que cortar todo el ruido
en nuestro cerebro,
todas las palabras,
todas las mentiras.
Maestro Kosen
tomado de "ZENDO", mdq, 2007.